Atrapa lo efímero… con arte

Esperando a Tiago.

Hay situaciones o circunstancias que no se repiten. Son esas ocasiones donde merece la pena conservar un bonito recuerdo, incluso lo más poético posible -diría yo-. (En los concursos fotográficos, uno de los aspectos que se valoran más de una imagen es si tiene «momento«, es decir, si refleja algo irrepetible que el autor logró captar).

Tenemos claro que eventos como un bautizo, una boda… se inmortalizan para «tener el recuerdo», pero hay otros muchos instantes de la vida que cobran ese valor precisamente porque son efímeros, porque no tendremos oportunidad más adelante de reflejarlos del mismo modo. Un viaje, una celebración, un cambio de imagen, una etapa de nuestra vida concreta, o una frescura que tememos perder son buenos argumentos para capturar ese momento.

Para cumplir ese objetivo, una foto con el móvil bastaría pero… ¿y si además del recuerdo, creamos algo bello, algo artístico y memorable? La diferencia entre la fotografía documental y la expresión artística radica ahí: Un obra artística en una pared importante de la casa pasa al poco tiempo, de ser una decoración, a ser un objeto importante para la familia, un recuerdo con valor sentimental y emotivo para todos. Pero para eso, hay que crear ese valor, ese recuerdo.

Es una buena costumbre, entonces, estar atentos a generar esos recuerdos, regalar o regalarse esos trocitos de la historia familiar que solo tendrán sentido, quizá, con el paso del tiempo. Y por eso, lo ideal es que el recuerdo sea lo más artístico, lo más bello posible… y poético.

TIP: Posando para la cámara?

El éxito de una buena fotografía de personas es, generalmente, que entre ella y el fotógrafo, no se note que está la cámara. Una buena comunicación, y ambiente relajado hace que esa interacción se refleje a través de la lente, pero el vínculo es siempre entre dos personas.

De ahí la importancia de la entrevista previa,  la planificación y la puesta en común de ideas para reflejar lo mejor de la persona que posa o, en su caso, aquello que quiera interpretar: emociones, carácter, personajes…

Si consigues que brillen los ojos del otro, lo has conseguido. 😉

“Yo también quiero una foto como esa”

Una de las motivaciones más comunes es ver en las redes sociales personas que publican fotos chulísimas y el pensamiento inmediato es: «yo no he posado nunca», o «yo no salgo bien en las fotos». Pero nos encantaría tener algunas fotos así.

Ahí está la labor del fotógrafo: conseguir que todas las personas puedan expresar su belleza y personalidad de la forma más auténtica posible y, además, que resulte una experiencia positiva, divertida y agradable, a través de una comunicación fluida para asesorar y Dirigir la Pose de la persona, la mirada, la actitud…

Desde el momento en que te planteas: «yo también quiero una foto así», hasta que la tienes, ya sea en digital o en un álbum, todo el proceso tiene que ser fácil y cómodo. (Bueno, y barato también, si puede ser. Hay una solución para todos los bolsillos).

Una charla previa con el fotógrafo -y si es necesario, con la maquilladora y estilista- es ideal para la planificación, compartir las ideas que tenemos en la mente o las necesidades que queremos cubrir (podemos enseñar esas fotos que nos gustaron como referencia). Qué ambiente queremos, qué ropa nos gusta, qué estilo le vamos a dar a la sesión… Es un trabajo que debemos construir entre todo el equipo, aportando cada uno lo mejor y más adecuado a cada caso.

También es el momento de plantear las dudas y dar algunos consejos para el día de la sesión. Cuanto mejor planifiquemos el desarrollo del trabajo, más fácil irá todo y podremos aprovechar el tiempo en afinar los detalles y dejar espacio para la creatividad.

Tenemos que prever el tiempo que vamos a necesitar para maquillaje y la producción previa, la sesión con los distintos estilismos que queramos hacer e incluso un descanso si se va a extender el trabajo.

El objetivo es que durante la sesión, el ambiente haya sido distendido y agradable, y que todos nos hayamos sentido cómodos y satisfechos del resultado. Y si nos hemos reído… mejor.